por Arma Macedo

Hay algo poderoso en la búsqueda de un propósito. No siempre llega de golpe, ni se presenta con claridad desde el inicio. A veces aparece, se va, regresa… como si esperara el momento exacto en el que estamos listos para entenderlo.
En mi caso, el running siempre estuvo ahí.
Durante mucho tiempo fue intermitente, casi como una visita ocasional que no terminaba de quedarse. Tal vez no era el momento. Tal vez no estaba preparado para todo lo que tenía que enseñarme. Porque hoy entiendo que correr no solo se trata de avanzar kilómetros, sino de enfrentarte contigo mismo.
Hoy me incomoda, pero me enseña, hoy me reta, pero me disciplina, hoy me pone a prueba… y me obliga a decidir.
Hay días en los que no quiero salir, en los que el cuerpo pesa más que la motivación. Días en los que la frustración aparece porque las cosas no salen como esperaba. Pero también he aprendido algo clave: detrás de cada frustración, hay aprendizaje. Y es justo ahí, en ese punto incómodo, donde empieza el verdadero cambio.
No cuando todo sale bien.
Sino cuando decides seguir, incluso cuando no quieres.
Cada entrenamiento, cada caída, cada momento difícil ha ido moldeando algo más profundo que el físico: mi carácter, mi mente, mi forma de ver la vida. Porque encontrar un propósito no se trata de algo extraordinario, sino de algo que te haga sentir vivo. Algo que te dé dirección cuando te sientes perdido. Algo que te saque de ese lugar en el que sabes que ya no quieres estar.
No todos lo encontramos en el mismo sitio.
Algunos lo descubren en la montaña. Otros nadando, pedaleando o explorando caminos distintos. Muchos, como yo, lo encuentran corriendo. Y está bien que sea así, porque el propósito no tiene una sola forma: tiene la forma de lo que te mueve.
Y cuando lo encuentres, cuídalo.
Dedícale tiempo. Escúchalo. Aliméntalo.
Porque ese propósito, por pequeño que parezca, también te va a sostener.
Te va a ordenar.
Y, sobre todo, va a silenciar ese ruido que antes no te dejaba avanzar.
A veces, lo único que necesitas… es empezar a correr hacia él.
